Player naranjo
Emotion
En el puesto he empezado a decirle a mi hijo dónde debía poner unas cajas y me ha contestado que ya lo tenía pensado. Me he quedado disgustado, no por las cajas, que estaban bien, sino por el tono, como si yo fuera uno que pasaba a estorbar. Luego me ha guardado fruta para casa y ha preguntado si el domingo comemos juntos, así que tampoco es verdad lo que me estaba contando yo por dentro. He vuelto más contento, aunque no se lo he dicho. Amparo se ríe porque quiero que el muchacho mande en el negocio y al mismo tiempo quiero que me pregunte cada cosa. Pues sí, las dos cosas me gustan, ya veo que no siempre se puede.
Body
He ido andando al mercado como siempre y a la vuelta la cadera me ha obligado a parar junto a una tienda, he hecho como que miraba el escaparate pero ni sé qué vendían. No era un dolor nuevo, era esa rigidez que me acorta el paso y luego me hace cargar más sobre la otra pierna. Mi hijo quería acercarme en coche y le había dicho que no hacía falta, pues a mitad de camino me he acordado del coche con bastante cariño. Ya en casa, después de sentarme un rato, he podido levantarme bien y Amparo dice que entonces saldré otra vez para demostrar algo. No tengo que demostrar nada, pero me fastidia que el paseo dependa de cómo amanezca una cadera.
Mind
Estoy pensando cómo juntar a todos en la casa del pueblo sin que parezca una orden mía, porque si digo una fecha enseguida empieza uno con el trabajo y otro con los niños y acabamos hablando de otro año. Antes bastaba con preparar comida para más gente y ya aparecerían, ahora hay que saber horarios como si fuéramos una empresa de autobuses. Mi nieta dice que abra un grupo y pregunte, pero en esos grupos hablan cinco a la vez y al final no sé quién ha dicho que sí. Voy a pedir dos domingos posibles, solamente dos, y que me conteste uno por familia. Aunque luego venga menos gente de la que yo quería, la mesa se puede poner igual.